Leticia Gallardo Martínez la oaxaqueña que fundó una banda de mujeres indígenas

22/09/2020 - 06:00

Redacción Oaxaca Político
 

Leticia Gallardo Martínez es músico oaxaqueña y directora musical de la banda femenil regional “Mujeres del Viento Florido” creada hace 11 años como una forma de incursionar la participación de las mujeres en la música tradicional y el fortalecimiento de las lenguas originarias de los pueblos de Oaxaca.

Recientemente participó en el Encuentro Internacional de Directoras de Bandas Musicales, que le permitió compartir su trayectoria musical y profesional como directora de Bandas Tradicionales, además de contar la historia musical de su agrupación femenina que es un reto para visibilizar la diversidad de género que existe en la música mexicana.

La Banda Femenil Regional “Mujeres del Viento Florido” la integran niñas, jóvenes y adultas originarias de comunidades zapotecas, mixes y mixtecas, y es una muestra de organización de mujeres donde su modo de vida es aprender, dirigir, componer y disfrutar de este arte en igualdad de oportunidades y sin ser criticadas o discriminadas.

Leticia Gallardo tiene 44 años de edad, es clarinetista, directora, docente y compositora ayuujk (mixe) originaria de Tlahuitoltepec Oaxaca, una localidad de la zona serrana de Oaxaca, donde convivir con la música es normal porque es su forma de vida, en este lugar también se ubica una de las mejores escuelas de música de México, el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam).

Conoció este arte por su padre, quien es uno de los fundadores del Cecam y tras visitas frecuentes en su niñez observaba a los estudiantes tocar los instrumentos, de ahí nació el gusto por la música.

Ser mujer y músico le costó críticas y habladurías, porque para la sociedad de antes, no era bien visto que una mujer tocará en una banda musical de hombres, pero a Leticia eso no le importó y continuó en la conquista de sus sueños, de los cuales sigue aprendiendo y mejorando todos los días.

“A mis padres le decían que cómo era posible que me diera permiso de ir a los conciertos donde acudían puros hombres, eso no lo veían bien, pero para mí no había diferencia entre ser mujer y un hombre y poder tocar en una banda. Para mí eso era normal y así continúe hasta lograr la banda de música que ahora dirijo y que es mi total orgullo, porque puedo decir que las mujeres podemos estar donde queramos”.

Con la Banda Regional Femenil, Leticia ha recorrido gran parte del territorio oaxaqueño y otras veces también ciudades de la República Mexicana en donde entona la música tradicional, por que considera es una de las expresiones de la cotidianidad de los pueblos que no debe morir, además la ropa tradicional y las lenguas originarias, también se hacen presente.

“El día que ya no se toquen los sones, las canciones, los temas, ese día morirá nuestros orígenes, por eso es que a las niñas y jóvenes les enseñamos nuestra música, esa que entonaban en las fiestas y ceremonias los abuelos, los tíos, los padres. Todo eso queremos rescatar, porque significa que la cultura de Oaxaca está viva”.

Leticia además de directora es profesora de primaria, el combinar ambos oficios la convierte en una mujer sensible de la cotidianidad y del cual aprovecha para fomentar el rescate también de su lengua y su cultura en todos los espacios de su vida.

El coronavirus nos enseñó una nueva forma de reorganizarnos

La llegada de la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 paralizó los encuentros musicales y también los ensayos presenciales, pero mostró un nuevo rostro, les enseñó a las “Mujeres del Viento Florido” a reorganizarse, a descubrir nuevas formas para tener encuentros y seguir aprendiendo de la música.

Lo que han hecho es que cada una desde sus espacios graba y después lo fusiona, lo cual es un reto, porque se han adaptado a las nuevas herramientas, aunque Soledad, una de las integrantes contó que “espera que algún día puedan reunirse y tocar juntas; eso sí será un privilegio”.

Leticia resaltó que la música es el motor de su vida y eso les ha enseñado también a las integrantes de la banda, quienes desde sus espacios tocan, siguen practicando y hacen que sus hogares vibren.

Soledad toca el clarinete junto con su hermana quien es violinista y han hecho de su hogar un espacio de emociones en esta emergencia sanitaria, porque “siempre hay música” y eso significa que se vibra en lo alto.

“La energía en la casa se siente, siempre se escucha algo, claro, debo confesarlo que al principio fue difícil porque desde una pantalla nos miramos, así cada una grabó y se fusionaron los sonidos. Esta nueva normalidad nos ha enseñado algo, nos trajo una nueva forma de reorganizarnos, que nada supera la presencia física, que en música es elemental, lo es todo”.

Lo mismo narró Citlaly quien ha ido buscando nuevas formas de adaptación para continuar con su vida, pues se quedó sin empleo y eso le generó una inestabilidad económica, pero sigue avanzando y aprendiendo, aunque esto signifique una triple carga de trabajo.

Aunque la emergencia sanitaria paralizó todo tipo de eventos, la vida de las “Mujeres del Viento Florido” es la música y lo que destaca es la fusión que hacen con la naturaleza. Por ahora cada una toca desde sus rincones, pero aseguran que mientras haya alma e instrumento, “los sonidos seguirán esparciéndose con el viento”.

Diana Manzo

GPP