Juchitán vuelve a la normalidad pese a anuncio de Murat de no hacerlo

03/06/2020 - 06:00

Redacción Oaxaca Político


La cortina de acero está arriba hasta la mitad en la entrada a la tienda de telas; en contra esquina del destruido Palacio Municipal, a unos pasos, otra tienda hace lo mismo, aunque especifica que la atención es limitada y por corto tiempo. Entre ellas, una hilera de puestos ambulantes de ropa y telefonía exhiben sin miedo sus productos, todas comienzan a transitar hacia la nueva normalidad, sin ningún permiso oficial del municipio, solamente obligados por la necesidad.

La movilidad se incrementó en esta semana en la ciudad de Juchitán. Los cierres de las calles del primer cuadro de la población por parte de la dirección de vialidad no lograron frenar la concentración de personas en el mercado público y sus alrededores, mucho menos la apertura gradual del comercio informal y formal que no son catalogados como esenciales en plena fase 3 de la contingencia sanitaria por Covid-19.

Los puestos de ropa, zapatos, telas, telefonía, piratería, bisutería y demás, que durante un mes estuvieron cerrados por disposición de la autoridad municipal, abrieron porque no aguantaron más; a pesar de ello aún no tienen ventas, la gente se concentra en la compra de comida, productos básicos y de limpieza.

María, quien prefiere que le llamen así para evitar que le cierren su local, abrió su puesto de ropa tradicional y productos artesanales, pero no lo hizo sola, se organizó con sus vecinas del mercado para comenzar desde el 18 de mayo, cuando el gobierno federal anunció que algunas poblaciones podrían regresar a la “nueva normalidad”, siempre y cuando estuvieran libres de contagio, pero no así ciudades como Juchitán, que hasta el momento registra 97 casos positivos y 18 fallecimientos.

Aun así, las estadísticas de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) no frenaron a María, ella y más de 50 puestos alrededor del parque municipal Benito Juárez —esa que aún funciona como extensión del mercado 5 de Septiembre desde el sismo del 7 de septiembre de 2017— se arriesgaron levantar la cuarentena por necesidad.

“Yo ya no podía más, tengo dos hijos que mantener y lo que gana mi esposo no alcanza porque somos cuatro bocas en la casa; gracias a Dios los niños no van a la escuela y no gasto en eso, pero todos los días comen. Sólo aguanté casi un mes, pero no pude más”, y lo mismo pasó con todas las demás compañeras, recalcó.

“Las tiendas también abrieron, no todas, pero poco a poco creo que irán abriendo”, comentó señalando los comercios formales a medio abrir.

Entre el laberíntico mercado de puestos de madera, Idalia Romero, vendedora de comida, comentó que las ventas son muy pobres, sobre todo los fines de semana, “prácticamente el comercio muere”, se reactiva los primeros días de la semana y va disminuyendo. También se ha detectado mayor número de personas por las mañanas, por las tardes se vacía la zona.

La estrategia de la autoridad municipal al instalar retenes en las entradas de la población era para frenar los contagios por Covid-19, pero conforme fueron pasando los días la vigilancia se fue relajando en estos filtros, al grado de que los policías sólo están sentados debajo de un toldo y no se mueven ni siquiera para realizar revisiones.

 


​GPP