¿A quién conviene incendiar Oaxaca, para sembrar terror? / en la opinión de Alfredo Martínez de Aguilar

29/05/2020 - 12:58

Alfredo Martínez de Aguilar
 
* Para informar al pueblo con trasparencia, como lo dijo el Gobernador Alejandro Murat, urge que la Fiscalía General investigue y confirme que el siniestro fue un accidente o provocado.


* No hay que olvidar que al oponerse rotundamente a la ampliación de filtros sanitarios en la Central de Abasto, Hugo Jarquín amenazó con armar un “desmadre” después de la contingencia.
Obligado es analizar el incendio de la Central de Abasto de la capital oaxaqueña. Debemos partir de la premisa que los acontecimientos en la vida y más en política no ocurren por casualidad.
Una posibilidad cierta es que pudo tratarse de un mero accidente, “que no nacen…, sino se hacen”, como decía hace algunos la intensa campaña preventiva de éstos en materia laboral.
No obstante, los accidentes no surgen a manera de “generación espontánea”, sino que son propiciados mayoritariamente por personas, sea por irresponsabilidad o por descuido de éstas.
Consecuentemente, hay un nexo causal causa-efecto. Ello nos lleva a la aproximación que el incendio pudo no ser casual, sino causal, o sea, provocado, prefabricado, planeado y planificado.
No es nada nuevo, es una vieja película que ya hemos visto muchas veces en Oaxaca. Así ha ocurrido a lo largo de la historia de la Gran Señora del Sur, de manera cíclica y recurrente.
Los antecedentes de incendios físicos y políticos en Oaxaca se dieron en los conflictos de Edmundo M. Sánchez Cano y Manuel Mayoral Heredia, Manuel Zárate Aquino y Ulises Ernesto Ruiz Ortiz.
Y el probable móvil de los incendios ha sido echar gasolina al fuego de los conflictos o destruir expedientes que representarían evidencias de corrupción como en el Palacio Legislativo y Judicial.
La Fiscalía General del Estado (FGEO), no debe descartar ninguna línea de investigación, además del accidente, incluyendo la de un incendio provocado, prefabricado, planeado y planificado.
Bajo la perspectiva de este último escenario obligado es descartar, con el apoyo de expertos en explosivos del Ejército: ¿A quién podría convenir sembrar el terror, incendiando, otra vez, Oaxaca?
Para informar al pueblo con trasparencia, como lo expuso el Gobernador Alejandro Murat, urge que la Fiscalía General investigue y confirme que el siniestro fue un accidente o provocado.
No hay que olvidar que al oponerse rotundamente a la ampliación de filtros sanitarios en la Central de Abasto, Hugo Jarquín amenazó con armar un “desmadre” después de la contingencia.
El dirigente de vendedores ambulantes dijo amenazante al comandante policíaco que intervino “nos rompemos la madre, y pasando la contingencia vas a ver todo el desmadre que se va hacer”.
El Mandatario Estatal y el alcalde capitalino visitaron la Central de Abasto y anunció que se destinarán 100 millones de pesos para iniciar el proceso de rehabilitación de la zona siniestrada.
El presidente municipal Oswaldo García Jarquín adelantó que el siniestro ocurrió por un trabajo de soldadura sin permiso alguno, por lo que la Fiscalía realizará las investigaciones correspondientes.
El colega Armando Chávez dice en Facebook que un "chispazo" provocado por trabajos de soldadura que se realizaban en una caseta de ropa típica, habría detonado el gigantesco incendio.
La caseta es presuntamente propiedad de la sobrina de Graciela Ortiz Ortega, una de las alrededor de 50 líderes de otras tantas organizaciones que han convertido en su feudo ese centro comercial.
En un descuido del soldador y tras un “chispazo”, el fuego se habría propagado al área conocida como de canastos y así sucesivamente. La planta de soldar y equipo quedaron ahí abandonados.
El fuego quemó más de cien locales de las zonas de artesanías, comedores y canastas, y 50 de la Organización Lázaro Cárdenas del Río (LAZCAR), que dirige el priista Israel Ramírez Bracamontes.
A efecto de escudriñar y determinar el posible móvil del incendio vale la pena echar mano de las lecciones de vida de la historia. Piensa mal y acertarás, enseña genialmente Nicolás Maquiavelo.
Imperativo es, también, aludir al pragmatismo norteamericano, que enseña de manera práctica: “Si parece un pato, nada como un pato, y grazna como un pato, probablemente sea un pato”.
El Embajador de Estados Unidos en Guatemala en 1950 popularizó la frase al acusar a Jacobo Arbenz Guzmán, de ser comunista. Richard Cushing la usó en 1964 al referirse a Fidel Castro Ruz.
Estas premisas resultan muy ilustrativas al implicar que una persona puede identificar un objeto o un acontecimiento desconocido si observa con atención sus características habituales.
Al mismo tiempo, permiten establecer y definir líneas de investigación que posibiliten identificar la mano negra que mece la cuna de la violencia en Oaxaca y en el incendio en la Central de Abasto.  
Tampoco hay que pasar por alto que el más importante centro comercial de carácter público de Oaxaca es una “plaza caliente” en disputa por la delincuencia organizada de manera permanente.
Ahí cohabitan diversas modalidades de tráfico, empezando por la venta de mercancía robada en las carreteras, drogas por el narcomenudismo, así como tráfico de armas y redes de prostitución.
 
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