Sombrío panorama para millones: sin trabajo y sin dinero

29/03/2020 - 18:00

Redacción MX Político.- Para México, la recesión económica derivada de la crisis provocada por el coronavirus es una certeza: la caída será de entre -2.3% y -4.0%, dice a Proceso la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena.

Esto tendrá “un efecto muy fuerte” en el desempleo y en la pobreza, que aumentarán en forma importante, asegura. 

La Cepal estima que a escala regional, por cada dos puntos de caída del PIB, el desempleo formal aumentará en un punto porcentual y la pobreza en cerca de seis puntos. Si este cálculo se aplica a México, la tasa de desempleo formal al término de la pandemia se ubicaría en 4.9%, porcentaje similar al de 2015, y la pobreza rondaría 48%, cifra que no se veía desde hace dos décadas.

Según estudios de la Cepal, en 2018 –año en que el organismo regional hizo la medición más reciente– 41.5% de los mexicanos vivía en la pobreza y 10.6% en la indigencia. En 2000 esos indicadores fueron de 48.8% y 13.8%, respectivamente. 

El coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Rogelio Gómez Hermosillo, considera que 75% de los trabajadores formales e informales del país –unos 40 millones– se verán afectados por el coletazo económico del coronavirus.

La situación para el sector laboral será peor cuando se declare la fase 3 por coronavirus, que está prevista para mediados de abril, lo que significará la paralización de más centros de trabajo y la intensificación del aislamiento social.

De acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Geografía, la población económicamente activa llegó en enero pasado a 57 millones 625 mil 521 personas, la mayoría de las cuales está en el sector informal. 

Población vulnerable

Bárcena señala que la crisis del coronavirus impactará principalmente a los grupos más vulnerables de la sociedad: desempleados, adultos mayores y a la población que vive de la economía informal y que carece de acceso a servicios de salud.

Pero afirma que México, en ese aspecto, tiene una ventaja porque su sistema de salud pública es más amplio que el de otros países de la región.

“México cuenta con una cobertura mayor de salud y tiene, además, por las medidas sociales del presidente Andrés Manuel López Obrador, un listado de beneficiarios a los cuales se puede llegar con ayudas económicas y transferencias condicionadas”, dice la secretaria ejecutiva de la Cepal.

De acuerdo con Bárcena, la intensidad de la contracción que registrará la economía mexicana y del efecto social que traerá consigo dependerá del tiempo que se prolongue la parálisis de actividades y del impacto que tenga la pandemia en el PIB de Estados Unidos. 

La secretaria ejecutiva de la Cepal explica que si la reducción de actividades se extiende cuatro semanas, el PIB de México tendría una caída de -2,3%, pero señala que en un “escenario extremo”, como el que plantean algunos analistas, la contracción llegaría a -4.0%.

El conglomerado financiero JP Morgan estimó la semana pasada que la caída del PIB mexicano sería de -7.0%. 

Bárcena considera que para que una contracción de ese nivel ocurra, la economía de Estados Unidos tendría que disminuir 1.5%, con lo cual se desplomarían las exportaciones mexicanas a ese país; el precio del petróleo tendría que bajar a 15 dólares por barril, y la desaceleración mundial tendría que ser “mucho más profunda” del medio punto que anticipaba a principios de marzo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Protección al trabajador

La Secretaría del Trabajo y la de Salud elaboraron la Guía de acción para los centros de trabajo, que busca garantizar la continuidad de las actividades básicas en los centros de trabajo durante la emergencia sanitaria, sin afectar los derechos y la salud de los trabajadores.

Rogelio Gómez Hermosillo establece que se deben respetar los derechos laborales y evitar despidos y recortes salariales. Plantea que la población más vulnerable debe dejar de acudir a los centros de trabajo con goce de sueldo completo. “Enviar a la planta de trabajo a sus casas sin goce de sueldo es algo ilegal y debe sancionarse”, asegura. 

Considera que se va a requerir un plan de transferencias fiscales para todas las personas que se vean perjudicadas por la crisis económica derivada del coronavirus.

Dice que las medidas no deben ser para ayudar a los empresarios, sino a las empresas, “y no a todas, sino a las que realmente lo requieran”. “Sin empresas no hay economía”, asegura. 

La CTM pide acuerdo tripartita

El senador Carlos Aceves del Olmo, presidente del Congreso del Trabajo y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), señala que el momento que se vive es “extraordinario y grave” y que el gobierno debe hacer el mejor de los esfuerzos para atender la contingencia.

“Cada empleo perdido –dice– es un derechohabiente menos, una vivienda menos, una familia desesperada, una mexicana o un mexicano sin esperanza. Esa preocupación es la que debe convocarnos hoy, más allá de nuestras diferencias. Es lo menos que podemos hacer de cara a los trabajadores y al país.”

La CTM, asevera el senador, propone un gran acuerdo nacional, a través de una mesa tripartita –trabajadores, gobierno y empresarios–, para preservar las fuentes de trabajo en una circunstancia de crisis económica como la que se ve venir.

Para Alfonso Bouzas, investigador de la UNAM y abogado laboralista, en esta coyuntura los trabajadores deben recurrir a la acción colectiva y presionar a sus sindicatos “reales o simulados” para que hagan valer sus derechos. Y considera que los empleadores deben cumplir la ley, lo que significa que si hacen despidos tendrán que liquidar a sus trabajadores de acuerdo con la ley.

Dice que en este momento “es oportuno hacer una aclaración: un trabajador no puede ser despedido sin que medie una justificación, y el trabajador tiene derecho a ser reinstalado o a ser indemnizado con el importe de tres meses de salario más 20 días de salario por cada año trabajado”.

JAM