Joseph Schumpeter es para la Economía, lo que Darwin para la Biología

28/06/2020 - 19:43

La economía mundial es un "proceso darwinista" y Schumpeter con frecuencia lo vinculaba con la evolución.

Redacción MX Político.- Es junto a los tres grandes científicos de los últimos 3 siglos -Marx, Freud y Einstein-, el gran artífice del pensamiento económico estructural. Es Joseph Schumpeter, el revolucionario del pensamiento económico capitalista.

Después de Karl Marx, es el más álgido estudioso del fenoméno capitalista pero, así mismo, quien a través de su análisis le da al estudio del pensamiento económico el sustento más preciso y organizado, con apego  a las variables más innovadoras y definitivas para la evolución del fenóomeno: la innovación permanente y el sentido social al que conducen las modas, la competencia y la disminución de los costos de producción.

Joseph Schumpeter es de origen judío, como los 3 grandes genios anteriormente invocados; es austríaco, al igual que Sigmond Freud, porque las poblaciones en que ambos nacieron pertenecían al imperio austro-húngaro, pero hoy son parte de la República Checa. 

 

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Schumpeter nació en Trest, provincia de Moravia, en 1838. Freud en Prïvor, en 1856.

Es Joseph Schumpeter, no sólo uno de los grandes del pensamiento económico del siglo 20, sino que muchos analistas lo catalogan como el gran respaldo moral del llamado "Welfare State", cuya paternidad se la atribuyen al británico John Maynard Keynes.

Sin el sustento teórico que Schumpeter dio a la evolución del capitalismo, en su explicación como fenómeno histórico, difícilmente se pudo haber construido una vertiente "desarrollista" o estatista del pensamiento económico, como hoy existe.

El austríaco que predijo el fin del capitalismo y los elementos desprendidos de su análisis, son claves para entender la economía de hoy y para predecir una inminente evolución de ese sistema en los próximos años, a juicio de muchos analistas influyentes contemporáneos.

 

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La reflexión de Schumpeter fue plasmada en una de sus principales obras: "Capitalismo, Socialismo y Democracia", de 1942.

Pero el gran economista austriaco no creía en la dictadura del proletariado ni en la revolución de Marx. De hecho, rechazaba lo que entendía como los elementos ideológicos del análisis marxista.

Para él, lo que llevaría al fin del capitalismo sería su propio éxito.

Una valiosa semblanza publicada este domingo en la BBC News Mundo, firmada por Margarita Rodríguez, destaca opiniones diversas de analistas calificados a nivel mundial, que ponderan a Schumpeter como el analista del capitalismo más penetrante que jamás haya existido. Que vio cosas que otras personas no vieron.


Schumpeter "fue para el capitalismo lo que Freud fue para la mente: alguien cuyas ideas se han vuelto tan ubicuas y arraigadas que no podemos separar sus pensamientos fundamentales de los nuestros", es otra de las expresiones que se dan en torno al influyente pensador.

Schumpeter "fue para la economía lo que Charles Darwin fue para la biología", señalan otros con efusividad.

 

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De hecho, para varios economistas, el siglo XXI va a ser "el siglo de Schumpeter".


Pero, "¿Puede el capitalismo sobrevivir?", se preguntó Joseph Schumpeter. "No, no creo que pueda", fue su respuesta.

El ánima de Joseph Schumpeter merodea por las principales Facultades de Economía de las mejores universidades del mundo.

Muchos funcionarios públicos del mundo y de México, arribaron con emoción al entendimiento de la ciencia económica, gracias a los vibrantes y exactos razonamientos de Schumpeter.

En México, muchos economistas y politólogos que fueron autoridad gubernamental en las décadas de los sesentas, setentas, ochentas y noventas, se forjaron con las valiosas arengas y cátedras desarrolladas en la UNAM y el Politécnico, por un Narciso Bassols, un Guillermo Ramírez Hernández, un Manuel Aguilera Gómez, un Manuel Camacho Solís, un Fernando Calzada Falcón, un Rolando Cordera o un Clemente Ruíz Durán, fieles y emotivos difusores de la teoría "schumpeteriana"

Aún retumba en la conciencia de muchos economistas, por ejemplo, la cátedra tempranera de Guillermo Ramírez, pregonando en punto de las 6: 50 de la mañana, la importancia del análisis de Schumpeter, encontrando a cada paso de la vida cotidiana, situaciones aplicables para la defensa de esa cátedra: "el vendedor del Metro (vagonero) que nos presenta un artilugio para escuchar el audio en el dispositivo móvil o la computadora, a precios francamente accesibles, los 3 primeros días de la quincena, cuando el trabajador trae circulante todavía en el bolsillo"…."o el afable vendedor de periódico que se encuentra exactamente en el camino de mi casa a esta aula (Guillermo vivía a dos casas de la barda perimetral de Ciudad Universitaria)…me brinda -más allá de un satisfactor de primera necesidad, de informarme- un gran servicio social, pues evita desviarme de mi ruta y además cuando llueve, me ofrece el ejemplar embolsado".

Resaltaba como en estos ejemplos, la importancia de la innovación, como regla de supervivencia del empresario en el sistema capitalista.

Schumpeter decía que había un proceso de "destrucción creativa" en el sistema de producción capitalista, que le generaba su propia evolución.

Tras la crisis de 1929-33, muchos analistas de la época creyeron que la tecnología había llegado a su límite y que el capitalismo había alcanzado su punto máximo".

"Schumpeter creyó exactamente lo opuesto y, por supuesto, tenía razón".

 

 

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Ese planteamiento es una especie de "darwinismo social". El capitalismo destruye las empresas poco creativas y poco competitivas. El proceso de acumulación de capital las lleva continuamente a competir entre ellas y a innovar y sólo sobreviven las más potentes.

Esa dinámica del capitalismo hace que los empresarios nunca pueden relajarse.


Los negocios son un proceso darwinista y Schumpeter con frecuencia lo vinculaba con la evolución.

Constantemente aparecen nuevos productos que desplazan a los antiguos, que se vuelven obsoletos.

Es un proceso continuo de mejora y esa es la característica número uno del capitalismo.

El ejemplo más prolífico que Schumpeter usó para explicar sus teorías fue el de las medias de mujer.

A principios del siglo XX, solamente las mujeres de clase alta las podían comprar, pues eran de seda, muy caras y si se atrofiaban, se corrían , no tenían remedio. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial se volvieron más accesibles para consumidoras de diferentes grupos sociales, con la aparición de nuevos materiales derivados de los hidrocarburos como el nylon.

Igual sucedió con algunos medicamentos y vacunas, como la penicilina. Lo mismo pasó con la industria automotriz. Se socializó el consumo de muchos productos. 

El hacer algo accesible para todo el mundo lleva a que la mentalidad socialista poco a poco vaya introduciéndose por los poros del sistema capitalista y frenando su característica esencial que es la competencia entre productores.


Al apaciguar la competencia y al querer la igualdad en el acceso a productos, "porque el capitalismo ha llevado a esa igualdad, el capitalismo llegará a su fin", pensaba el austriaco.

Incluso le pone fecha. Schumpeter apuntó hacia el final del siglo XX.

El capitalismo lleva a la producción en masa, la producción en masa lleva a una riqueza extraordinaria que se difunde entre una parte muy importante de la población y eso hace que el ansia por la igualdad sea mayor.


hch