El virus y los invisibles de la humanidad / En opinión de Claudio La Camera

29/03/2020 - 05:00

Redacción MXPolítico.- Italia está en el centro de atención mundial porque actualmente es el país donde se han producido los efectos más graves del coronavirus, hoy tuvimos 969 muertos y la cifra total supera los nueve mil.  El gobierno italiano, consciente de tener que lidiar con la fragilidad del país con el mayor número de personas mayores en Europa, no dudó en tomar decisiones drásticas con el riesgo de colapsar una economía que ya está en serias dificultades.


Pero más allá de los éxitos de la medida de emergencia para la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala hoy a Italia como modelo para el mundo, esta experiencia ha visibilizado un escenario social mucho más inquietante representado por la  parte invisible de la humanidad.

Es la “humanidad extrema”, los que viven con menos de dos euros al día, los ancianos que viven solos con una pensión suficiente para cubrir sólo los costos del alquiler; migrantes irregulares, obligados a vivir en el anonimato, sin ninguna ayuda; el ejército de vendedores ambulantes, trabajadores no declarados que tenían su principal fuente de comercio e ingresos en la calle y en lugares conglomerados; personas con discapacidades psicosensoriales severas (aproximadamente 200 mil según datos del Istat), de las cuales al menos la mitad necesita asistencia continua.

Son la categoría más vulnerable a las consecuencias sociales resultantes de la epidemia: necesitan asistencia continua pero, al mismo tiempo, deben tener el menor contacto posible con el exterior porque tienen una alta posibilidad de un curso dramático de la enfermedad. Eliminar el contacto físico para una persona ciega es la condena definitiva al aislamiento con el mundo.

Hay padres solteros, mujeres que sufren violencia familiar y la mejor solución es no quedarse en casa. La pandemia tiene un doble efecto negativo en las mujeres; por un lado, en el sector laboral, considerando que los sectores con mayor exposición al virus son los femeninos (escuelas, centros para ancianos, trabajo doméstico, sector salud). Por otro lado, en el sector familiar, ya que compartir el mismo espacio con tus agresores aumenta el riesgo de comprometer tu propia seguridad. Para ellas, se está movilizando todo el movimiento feminista italiano.

En esta situación, la decisión del Procurador General de Trento fue muy aplaudida: estableció que en caso de violencia el esposo tendrá que abandonar la casa. Una decisión sin precedentes que podría copiarse en otras ciudades italianas.


Y luego hay lugares donde lo invisible se desata con más violencia: prisiones, hospitales, conventos, centros de retención de inmigrantes, refugios para personas sin hogar.

En los hospitales los enfermos no pueden atender visitas de los familiares. Se sufre y se muere sin la presencia de los seres queridos. Las prisiones fueron los primeros lugares en estallar, con disturbios que causaron más de 40 heridos por la Policía Penitenciaria y 12 muertos entre los arrestados por razones atribuibles al abuso de estupefacientes robados en las enfermerías.

La respuesta de la administración de la prisión ha sido inmediata y ha sido capaz de pacificar los conflictos mejorando la gestión de la prisión, permitiendo el uso de videoconferencias para entrevistas con miembros de la familia y ampliando las posibilidades de los presos de ingresar a programas de trabajo de servicios públicos, como la fabricación de cubrebocas.

Así, Italia se alineó con las recomendaciones de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien pidió a los gobiernos “que aborden la situación de las personas reclusas, a fin de protegerlas y proteger también al personal de los centros, los visitantes y, por supuesto, al conjunto de la sociedad”.

Finalmente están los lugares que cierran, no sólo grandes industrias, restaurantes y hoteles, que son la principal preocupación de las cámaras empresariales; cierran las escuelas, las universidades, los lugares de culto con miles de centros de escucha y asistencia para personas en dificultades. Muchas actividades, gracias a Internet, se llevan a cabo de forma remota, pero no hay soluciones alternativas para aquellos lugares que ofrecen asistencia a las personas necesitadas.

En este escenario, el Papa Francisco va en contra de la corriente y le pide a sus párrocos que mantengan abiertas las iglesias que son jefaturas de misiones “para el cuidado del pueblo de Dios”. Y así, a pesar de los casi 70 sacerdotes muertos, el mundo católico italiano está en primera línea para ayudar a los hospitales, para continuar garantizando comidas calientes, alojamiento para las personas sin hogar, para ayudar a los ancianos que no pueden salir de casa, para ofrecer instalaciones de cuarentena a quienes lo necesiten. Por lo tanto, la Iglesia en Italia continúa manteniendo y fortaleciendo su presencia donde las estructuras públicas no pueden llegar.

Pero no sólo las víctimas son invisibles. Incluso el enemigo es invisible. Aparece en toda su violencia cuando se insinúa en la dinámica social de la exclusión de el otro. Toda la forma de relacionarse con los demás ha cambiado. Incluso si es tu madre o tu hermano, cualquiera podría ser contagioso, un “positivo asintomático”.


La invisibilidad del enemigo produce desconfianza; todos son posibles portadores del virus, incluso voluntarios, médicos y enfermeras, también si son tus vecinos. Los fenómenos de racismo que al comienzo de la epidemia habían afectado principalmente a la comunidad asiática, ahora se ha extendido a la categoría genérica del otro.

Existe una situación evidente de angustia colectiva para una sociedad que ha perdido la capacidad de manejar la presencia de la muerte que presenta su cuenta diaria en la obsesiva narración de los medios de comunicación.

El enemigo ahora, según la retórica de los partidos de derecha y de los movimientos extremistas, es el inmigrante.

Las mascotas también han entrado en la lista de posibles transmisores. En Italia, el número de mascotas abandonadas en el último mes ha aumentado en un 50%, lo que ha puesto en crisis las perreras municipales y las asociaciones de protección de los animales. Y todo esto a pesar de que la OMS ha confirmado públicamente que no existe evidencia sobre la transmisión entre el animal y el hombre, y que los animales no son un reservorio del virus sino víctimas.

Entonces, incluso en tiempos de crisis, Italia mantiene la doble identidad clásica de Pulcinella, personaje de la Commedia dell’Arte. Por un lado, solidario y generoso, por otro, cínico y racista.

Por un lado, somos testigos del apoyo de las industrias más prestigiosas, la ayuda de los grandes nombres de la moda italiana (incluidos Armani, Valentino, Gucci, Scervino, Prada, Ferragamo) que han comprometido sus recursos para producir gratuitamente cubrebocas, y han donado recursos económicos  a hospitales en dificultad.

Por otro lado, estamos presenciando campañas políticas instrumentales que criminalizan a los inmigrantes o, peor aún, afirman descubrir oscuros complots internacionales.


En Italia la gente sigue muriendo y los muertos son demasiados. Las campanas de las iglesias permanecen en silencio, ya que deberían sonar todo el día. Mueres, sin la posibilidad de saludar a tus seres queridos, sin la posibilidad de ver a un sacerdote o tener un funeral. Los ataúdes son llevados por camiones del ejército en cementerios distantes. Por lo tanto, uno muere incluso fuera de su propia tierra, y sin lágrimas.

*Claudio La Camera es abogado, especialista en derecho criminal y senior advisor de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Con más de 25 años de experiencia trabajando en organizaciones de la sociedad civil e instituciones gubernamentales en Europa, América Latina y África. Ha coordinado programas de lucha al crimen organizado y  sus relaciones  con el extremismo de derecha en Alemania y en Italia.

Autor: Claudio La Camera 


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