Tres sociedades del conocimiento / En opinión de Jorge Bravo

27/09/2020 - 05:00

edacción MXPolítico.- I
El antiguo Egipto fue la primera gran sociedad del conocimiento, aunque reservada para unos pocos iniciados, el primero de ellos el faraón. Como cultura solar, el disco de fuego simboliza sabiduría, conocimiento y un diario renacer.

A través del símbolo eficaz de la escritura jeroglífica grabada sobre piedra expresiva, la verdad quedaba preservada para la eternidad, pero sólo unos cuantos conocían la luz para descifrar el significado.

El egiptólogo Christian Jacq explica que “el símbolo capacita para decir lo indecible y el rito a hablar el lenguaje de los dioses”.

El mundo faraónico era portador de una verdad que le permitía entender la relación entre la humanidad y los dioses para mantener la armonía sobre la tierra y controlar el caos. Este conocimiento tenía su aplicación práctica en el dominio de los ciclos agrícolas. El conocimiento de la época servía para salvarnos a nosotros mismos sin ayuda de los demás. Esta idea renacerá en la Ilustración.

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La principal tecnología faraónica fue lo que Lewis Mumford llamó la “megamáquina humana”, concentradora de energía, manos equivalentes a órganos pensantes capaces de erigir construcciones piramidales, símbolo de la irradiación solar.


Egipto fue copia en la tierra de las fuerzas celestes y eso sólo podía ser posible con el dominio de esas energías.

En las “Instrucciones al rey Merikere” (c. 2050-2040 a. C) se lee: “debes ser un artesano del lenguaje, para que puedas prevalecer, pues el poder está en la lengua, y el habla es más poderosa que la lucha.”

La Biblioteca de Alejandría (imaginada por Alejandro Magno pero construida por Ptolomeo I) fue la institución que reunió todo el saber del mundo antiguo. Esa sociedad fue exitosa y tuvo una vigencia de 4 mil años.

II
La imprenta de usos móviles de Gutenberg fue la tecnología que permitió la difusión del conocimiento de forma rápida y económica. Como todo medio de comunicación, surge vinculado al poder, la Iglesia, pues la primera obra publicada fue la Biblia. Su impacto fue tan grande que la imprenta y los libros fueron rápidamente regulados y censurados.

Pero toda tecnología de poder sirve como contrapoder. El fraile Martín Lutero imprimió en alemán (antes todo se publicaba en latín) sus 95 tesis contra las indulgencias plenarias y los abusos del clero.

Las clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg para que “todos” las leyeran. El protestantismo fue posible gracias a la imprenta, pero sobre todo por traducir al vulgo sus fundamentos. Lutero tenía un estilo incendiario y eficaz de comunicar sus ideas, lo cual sería la delicia de nuestras actuales redes sociales.

Esta viralización del conocimiento y la información fue la antesala del Siglo de las Luces y su corolario, la Revolución Francesa. El movimiento dieciochesco de la Ilustración fincaba el progreso en la razón y el conocimiento, antorchas que disipan las tinieblas y la ignorancia.


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Kant explica que “la Ilustración significa el abandono del hombre de una infancia mental de la que él mismo es culpable. Infancia es la incapacidad de usar la propia razón sin la guía de otra persona”. Ahí está la herencia faraónica.

Las instituciones de esta sociedad del conocimiento -contenido en las publicaciones impresas de la época- fueron las universidades y la Enciclopedia de Diderot, pero también el despotismo ilustrado. Cada sociedad del conocimiento ha tenido a líderes visionarios que la promueven y desarrollan.

El yerro de los filósofos del Siglo de las Luces fue intentar imponer una doctrina intelectual a los gobernantes, en este caso el racionalismo y sus posteriores ideologías, la noción de que las decisiones humanas son guiadas por la razón, algo que la economía psicológica ha rechazado.

Esta sociedad del conocimiento fue exitosa y ha permanecido tres siglos. El 8 de septiembre se conmemora el Día de la Alfabetización. La ONU informó que en el mundo todavía existen 773 millones de jóvenes y adultos que carecen de competencias básicas de lectoescritura, “pese a que la educación es fundamental para poder prosperar social y económicamente”.

III
En la tardía Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC) las TIC son las habilitadoras pero el fundamento es la educación, aunque con demasiada frecuencia se invierte la ecuación erróneamente.

Sus materias primas generadoras de riqueza y bienestar son la creatividad, la innovación, el conocimiento, la información que generan los datos.

El economista Thomas Piketty dice que la principal fuerza de convergencia actual es el proceso de difusión de los conocimientos, inversión en capacitación y formación de habilidades. ?


La difusión de conocimientos y de competencias es el mecanismo central que permite aumentar la productividad y reducir las desigualdades. ? Lo que posibilita la igualación de las condiciones es la difusión de los conocimientos y las cualificaciones. ? La falta de formación en habilidades puede impedir que grupos sociales gocen del desarrollo.

¿Cómo funciona la SIC? La educación fomenta capacidades, competencias y habilidades en el desarrollo de tecnologías del futuro, elimina el aprendizaje de memoria y adopta la creatividad. La educación es el engrane que hace girar todas las industrias, habilitadas por tecnologías móviles, almacenamiento en la nube, Big Data, Internet de todo e Inteligencia artificial. El engrane de industrias y tecnologías digitales hace funcionar otros dos: el del empleo y el del bienestar social.

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Esto lo ha entendido Corea del Sur, una de las SIC más desarrolladas porque ha comprendido que la educación hace funcionar las demás piezas del sistema. El enfoque es fomentar personal creativo, prepararse para cambios en la estructura social e impactos negativos, fortalecer la política de bienestar y la red de seguridad social.

Esta nueva SIC tiene el potencial de ser exitosa como las dos anteriores y beneficiar a 7 mil 700 millones de personas, incluidos 128 millones de mexicanos.

Como las eras faraónicas y de la imprenta, la de las TIC requiere liderazgos visionarios. ¿Quiénes quieren ser los nuevos faraones que, como la Esfinge en la meseta de Giza, miren de frente y comprendan el renacer de la civilización digital, el ascenso radiante de la sabiduría y el conocimiento a través de las tecnologías digitales del futuro?


Autor: Jorge Bravo


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