¿Quién contra AMLO? / En opinión de Carlos Ferreyra Carrasco

31/05/2020 - 05:00

Redacción MXPolítico.- El enemigo de López Obrador no es el neoliberalismo, los empresarios, intelectuales, científicos ni ¡vaya! Felipe Calderón o Salinas de Gortari, al que ha dejado descansar.

El enemigo lo tiene en casa, el otro Salinas que públicamente pendejea las decisiones presidenciales, mientras aprovecha y se apropia de los fondos para vagos que, nos enteramos, llegan apenas al diez por ciento de los enlistados.

O Bartlett cuyo manto de impunidad extendió hacia su concubina que no es su esposa o conviviente, y a su hijo, el temible León, que sigue como güisqui comercial, trotando tan campante.

Algo está podrido en la Transformación cuaternaria. Es más que notorio el desajuste digamos para que suene amable, intelectual del mandatario.

Olvidos, citas imaginarias, respuestas y comentarios ofensivos para todos los gremios profesionales sin excepción. Y los absurdos: México existía hace diez mil años y el más reciente, los científicos del Porfiria to que no eran tales sino partidarios del dictador.

O sea, quede claro, no eran hombres de ciencia sino grupo político.

Hay mucha tela de donde cortar. De acuerdo con análisis elaborados por especialistas extranjeros, con los que coinciden críticos nacionales, en cada presentación del presidente ante cámaras de televisión, miente o inventa el 60 por ciento de sus homilías.

Si a ese señor le divierte estarle viendo la cara de idiotas a sus gobernados, estaría bien o sería inocuo pero nunca en la actual situación de emergencia que vive México.

La gira planeada para echar a andar los trabajos del Tren Maya, es un acto que puede catalogarse como criminal. En el recorrido previsto no hay visita o comprobación alguna de los hospitales que reciben a los contagiados por el bicho 19.

El Tren va, a pesar de los amparos de la justicia federal contra la obra, igual que la Terminal Avionera y la refinería de Dos Bocas.

Excepto Zacatecas, el país completo está en alerta roja. El periplo virreinal, insistamos, es un acto criminal y debería ser punible. No lo será porque no hay una voz a su lado que lo contenga.

De hecho, si lo vemos con la distancia apropiada, alguien, algunos, están esperando el desplome del Peje para treparse a la Silla del Águila.

Lo alientan, le dan cuerda a su fantasía de hombre senecto. Buscarán su caída y al acecho, como zopilotes, estarán listos para dar el brinco.

Supongo que entre los pacientes francotiradores, está la Betty. En otra forma no concibo que la esposa del hoy líder nacional, no esté al cuidado de la salud mental de su compañero.

El deterioro es apreciable, la irresponsabilidad también. 

Autor: Carlos Ferreyra Carrasco
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