Primeras Damas: Respetadas o Criticadas / En opinión de Nidia Marín

03/07/2020 - 05:00

• No Están en el Artículo 89 Constitucional
• Y no Existe Estado Mayor ni Reglamento
• Suman 389 Desde 1824 Con G. Victoria
• De Doña Eva Sámano a Gutiérrez Muller


Redacción MX Político.- No tienen ley específica que las proteja. Son como cualquier mujer mexicana resguardada desde 1974 por el artículo 4 constitucional que señala que en México “el varón y la mujer son iguales ante la ley”.

También desde 1986, la reforma del artículo 123 constitucional, en su fracción VII indica: “Para trabajo igual debe corresponder salario igual, sin tener en cuenta sexo ni nacionalidad” y, además el artículo primero desde 2001 dice “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen… (de) género”.

Para ellas no hay nada. El artículo 89 constitucional no las menciona. Sólo al Presidente. Ya ni siquiera se les señala en el Reglamento del Estado Mayor Presidencial, porque ya no existe este órgano técnico militar, que señalaba en la sección sexta: “Artículo 22.- Corresponde a la Sección Sexta, organizar, coordinar, conducir y supervisar las actividades oficiales de la esposa del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”. Y en la Séptima, Artículo 23: “I. Preparar y adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad física de la familia del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”.

Pero… son las primeras damas (hayan tenido ese nombramiento o no), personajes que han pasado por los vericuetos de Palacio Nacional, (y una mayoría por Los Pinos) con los sustos, las angustias, sin pena ni gloria o… con sus asegunes.

Suman 389 durante el mandato de 391 presidentes de México (dos solteros: Sebastián Lerdo de Tejada y Francisco Lagos Cházaro) entre 1824 y hasta la fecha. La Primera fue María Antonieta Bretón de Victoria, esposa de don Guadalupe Victoria (nombre real José Miguel Ramón Adaucto Fernández Félix).

Conocí o hablé telefónicamente con ocho de las esposas de los últimos 11 presidentes de la República. Ninguna se parecía en algo a otra. Sus personalidades eran distintas o diametralmente opuestas.

Con la primera que sostuve una conversación telefónica fue con doña Eva Sámano de López Mateos, aquella maestra afable y respetuosa, originaria de la tierra caliente guerrerense y emparentada con ingleses (su segundo apellido era Bishop) que durante el mandato de su esposo Adolfo (muy ojo alegre) logró que fuera creado el Instituto Nacional de Protección a la Infancia y sus desayunos escolares. Además, mediante festivales de beneficencia con Frank Sinatra y en la visita a México de Marilyn Monroe obtuvo donaciones para la infancia de nuestro país.

Ya separada de su marido (quien se volvió a casar con una maestra) me dio a conocer, en entrevista telefónica, los pormenores de la salud del ex presidente (aunque ya no vivía con él), quien falleció el 22 de septiembre de 1969 de un aneurisma. Ella lo seguiría hasta el 7 de enero de 1984. Los enterrarían juntos.

“LA COMPAÑERA” Y EL SECUESTRO

Doña María Esther Zuno de Echeverría fue la siguiente primera dama con la que conversé. De carácter recio y amante de la música y los bailes de la provincia mexicana (son inolvidables la escuela de danza Las Palomas de San Jerónimo, el agua de Jamaica, y los rebozos que por instrucciones de la señora deberían portar las esposas de los secretarios de Estado ¡y hay de aquella que no lo hiciera! Le hablan señora Moya).

Eran acciones de “La Compañera”. Nacida en Guadalajara, hija de José Guadalupe Zuno, (fundador de la Universidad de Guadalajara y de la Escuela Politécnica, periodista y artista), un ex gobernador secuestrado durante el mandato de Luis Echeverría Álvarez, por guerrilleros de las Fuerzas Revolucionarias del Pueblo y posteriormente liberado, tras la solicitud de libertad publicada en diarios de circulación nacional realizada por Fidel Castro Ruz, mandatario de Cuba y Hortensia Bussi de Allende, esposa del presidente chileno Salvador Allende. Quienes cubrimos esta información en Jalisco dimos cuenta de la forma en que fue liberado.

Ella, doña María Esther, admiraba a la señora Eva Sámano y también realizó un eficaz trabajo en beneficio de la infancia más necesitada. Así los desayunos escolares llegaron a las zonas de mayor marginación.

La esposa del presidente José López Portillo, la pianista Carmen Romano Nolk, nacida en la Ciudad de México impulsó la música a través del Fondo Nacional Para Actividades Sociales y se desconocen otros hechos relevantes en ese sexenio.

Sólo estuvimos con ella las integrantes del grupo de periodistas “Veinte Mujeres y Un Hombre” en una ocasión en Los Pinos, sin nada sobresaliente.

Posteriormente se inclinaría por la telepatía y la telequinesis, es decir por habilidades paranormales, de tal manera que se habló de su amistad con Uri Geller, de quien se decía que tenía pericia para mover objetos y doblar cucharas.

LAS CASAS-​HOGAR PARA ANCIANOS

Doña Paloma Cordero, nativa de la capital de la República, esposa del presidente Miguel de la Madrid fue una señora discreta y respetuosa de los demás, que cumplió con aquel deber inexistente, más bien convertido en costumbre o autoimpuesto para llevar adelante obras sociales y en favor de la infancia en este caso en el Sistema Nacional para la Integración de la Familia (DIF).

En su casa de Coyoacán, no en Los Pinos, doña Paloma recibió a las integrantes del grupo “20 Mujeres y Un Hombre” y refirió a las reporteras que su trabajo no solamente estaría enfocado a la infancia, sino también a los ancianos, lo cual cumplió porque en esa difícil etapa económica, sin embargo, se realizó la apertura de muchas casas hogar no sólo en las delegaciones de la ciudad de México sino en toda la República, lugares abastecidos de alimentos por empresarios millonarios.

Cecilia Occelli, quien también invitó a “las veinte” a su casa de Tlalpan, ante la pregunta de cómo había recibido la noticia de que su esposo había sido candidato del PRI dijo: “Comprendí la responsabilidad que significaba para mí compartir con Carlos la búsqueda del apoyo de todos los mexicanos, particularmente de las mujeres…”

Ella, una mujer agradable, es sobre todo discreta. Ni aun estando separada de su esposo aceptó criticarlo. Por el contrario, rechazó sistemáticamente hablar de la política desarrollada en ese sexenio. Escribió su libro llamado: “El Encanto de la Discreción”.

LA TERCERA ES LA VENCIDA

Doña Nilda Patricia Velasco, nacida en Colima, fue huraña y poco sociable durante el mandato de su esposo, aunque cumplió con la responsabilidad (establecida ancestralmente) de acompañarlo a todos los eventos sociales.

Rechazó a la prensa sistemáticamente, sobre todo a las mujeres periodistas. Sin embargo, su matrimonio con Ernesto Zedillo Ponce de León continúa y en 2024 cumplirán sus bodas de oro.

Margarita Zavala Gómez del Campo, nativa de la Ciudad de México, ha sido una mujer, que lo mismo trabajó junto a su esposo en el mandato de Felipe Calderón Hinojosa, que en forma independiente con anterioridad, como legisladora por el Partido Acción Nacional y actualmente aspira a la candidatura a la Presidencia de la República del nuevo partido denominado “México Libre”. La entrevisté en la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal. Es afable, respetuosa y conocedora de la política mexicana.

Finalmente, a la actual esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Muller, la conocí como funcionaria del gobierno capitalino en el área de publicidad, pero aun no había vínculo alguno con Andrés Manuel López Obrador.

Hoy, esta historiadora, como esposa del presidente de la República vive en medio de la polémica por su proclividad a estar presente constantemente en las redes sociales, pero también por criticar y censurar a personajes y participantes e inclusive lograr que sea eliminado el icónico organismo: Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Por meterse entre las patas de los caballos, no sólo todo mundo conoce el apodo de su hijo (después de informarlo en redes y de que muchos ni lo sabían), sino que está colocada en el ojo del huracán y durante un viaje a Cancún, un pasajero la cuestionó por “su intolerancia” y por poner en riesgo la libertad de expresión.

Sí, los tiempos cambian y las primeras damas también, se les llame así o no.


 

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