De memoria; feliz, feliz, feliz / En opinión de Carlos Ferreyra Carrasco

12/10/2020 - 07:07

Redacción Mx Político. - De memoria, feliz, feliz, feliz... ¿Cómo se mide la felicidad? Puede ser por decreto, tal cual hizo nuestro amado guía al crear un organismo para medir tal estado anímico, y decretar que el pueblo de México es el más feliz del orbe.

Los puntos de referencia para establecer tal condición nunca se han revelado. Y es comprensible, ante este índice de bienestar ni siquiera ciudadano sino humano, nuestro país no debe descuidarse y poner en manos de tantos gobernantes desaprensivos, ilusos y falsarios tal herramienta.

Ya se aprovechó de esta magnanimidad mexicana el presidente de Honduras, que recibió de mano a mano, 30 millones de dólares. Los entregó, generoso, el mandatario mexicano, sin compromiso correspondiente y ni siquiera un breve apunte en servilleta cafetera.

Y como suele suceder, en tanto pudo el centroamericano, le surtió a México, a su presidente y a la teórica, real o supuesta solidaridad con los emigrados de ese país. Le ofendió, claro, que de pronto la Guardia Nacional y el Ejército fueran comisionados para poner orden en los ingresos al país.

Ignoramos el destino de ese dinero salido de los bolsillos de los contribuyentes, pero se entiende: la enésima esposa, hasta esta semana o este mes, del canciller Marcelo Ebrard es hondureña. Fue embajadora de su país y su hermana es beneficiaria de algunos contratos, redituables, desde luego, gestionados por su amado y afrancesado cuñado. Esa es una familia que avala los índices de felicidad de Andrés Manuel.

¿Imaginan la manipulación, el dañino aprovechamiento que de tal herramienta harían sujetos como el hombre zanahoria o el destructor de la Amazonía, los repudiados mandamases de Nicaragua o de cualquiera otro país bananero?

Lo cierto es que en esta clasificación tercermundista ya cabemos muchos, y México tiene un lugar destacado entre las naciones del subdesarrollo. Miren si no: somos capaces de hacer una salida subrepticia, sorpresiva, delegando tareas diplomáticas a una señora que será todo lo respetable que se les ocurra, pero ni está preparada para tal misión ni le han explicado que al no ser electa y ni siquiera nombrada más allá de su relación marital, no tiene calidad voz o voto para suscribir acuerdos y convenios con otras naciones.

Lo mejor de este periplo presidencial es que se inició en Francia, donde no se atrevieron a reclamar daños por la invasión de las tropas napoleónicas, ni por los perjuicios en la Guerra de los Pasteles o la intervención para imponer al emperador Maximiliano.

Nos fuimos por el lado obvio: reclamando otra vez a un rey que ni reinaba ni existía su país ni el nuestro, por un acto entonces usual, que era la invasión y conquista de territorios.

Bastantes problemas tiene el monarca gachupín con los pleitos entre su madre y su mujer, las intenciones de partidos, dícense de izquierda, que pretenden abolir la manutención y enriquecimiento de las testas coronadas que, en la práctica, no sirven sino para la parafernalia y el engaño.

Mucho respaldaron a Juan Carlos para enterarse que el acto más destacado de su vida fue callar majaderamente a un mandatario, ese sí electo por su pueblo, pero el que resultaba molesto para los delegados yanquis.

Si nuestro futuro es seguir remendando la historia, o mejor, inventándola, exijamos una disculpa de los gringos por el despojo de medio país por el que pagaron la mísera cantidad de quince millones de dólares. Al menos que le pongan algo más encima, con las disculpas, naturalmente.

Brincamos a Italia para hacer igual reclamación a un señor argentino que nunca ha podido ver ni en pintura a México ni a los mexicanos. Que alguna ocasión pidió a sus paisanos que se cuidaran de “mexicanizarse”. Como antes se advertía de no colombianizarse.

Cuestión de drogas y de negocios que, dígase lo que se quiera, pero que está bajo control de los gringos, de sus sistemas de distribución. Ellos controlan el mercado de ventas y por tanto la producción por la que nos castigan a los del sur.

El pontífice vaticano, Bergoglio, recibió a la enviada personal del presidente mexicano. Ella, muy propia, usó un atuendo que majaderamente los malquerientes le atribuyeron a un préstamo del personaje popular “Chabelita en el confesionario”.

Como no hay agenda de la señora, ignoramos cuántos días durará su periplo, qué naciones visitará para extender las reclamaciones, por ejemplo, la devolución del Penacho de Moctezuma que, en opinión de científicos podría desaparecer al contacto con el aire. no se debe mover, pero esa ha sido opinión de hombres de ciencia en lo que no cree el marido de la señora ni su asesora en la materia, una dama de apellido impronunciable, Buyllia 
o algo así. 

En ésas andamos, esperemos nuevas novedosas y grandes cambios en el conocimiento de la historia universal, porque ahora los alcances son, como en las caricaturas “¡Hasta el infinito y más allá..!”

 

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