¡Reconocible! Destacan mensaje de documental que visibiliza violencia de género racial: On the Record

28/05/2020 - 05:00

 

Redacción MX Político.- Hay un silencio elegante, casi poético, en una de las escenas más emocionantes de On the Record, un potente documental sobre violencia sexual que sabe cuándo bajar el volumen a un silencio calmo.

En la oscura madrugada del 13 de diciembre de 2017, la ex ejecutiva musical Drew Dixon camina a una cafetería y compra el New York Times. La primera página es la historia en la que ella y otras dos mujeres acusan de violación al magnate del hip hop Russell Simmons, su antiguo jefe. Dixon examina el artículo, vuelve a doblar cuidadosamente el periódico, se pone una capucha de algodón como para protegerse — y se deshace en silencio en lágrimas.

Son lágrimas de miedo a las ramificaciones de pronunciarse públicamente, pero también lágrimas de alivio. Se siente como si un secreto tóxico de décadas estuviera brotando de ella.

Y más importante aún: arroja luz sobre las mujeres de color, y la presión particular y dolorosa que suelen sufrir cuando se deciden a hablar.

El proyecto pasó por momentos de polémica cuando Oprah Winfrey se retiró como productora ejecutiva justo antes del Festival de Cine de Sundance, frustrando un acuerdo de distribución con Apple. Winfrey más tarde reconoció que Simmons la había llamado y ejercido una campaña de presión, aunque señaló que esa no fue la razón por la que se echó para atrás.

De cualquier modo, la película salió adelante y se estrenó en Sundance en medio de vítores y emotivas ovaciones, y rápidamente fue seleccionada por el servicio de streaming HBO Max, donde se estrena el miércoles.

“El estar paradas ahí, solas, y darnos cuenta de que nos bastábamos”, dijo en una entrevista la semana pasada junto a Abrams y la acusadora Sherri Hines, en el estreno. “Que nuestra valentía haya bastado. Que ninguna de nosotras divagó, ninguna de nosotras falló. Que fuimos lo suficientemente fuertes para defendernos a nosotras mismas y las unas a las otras”.

Menos de dos años antes, Dixon estaba agobiada por las dudas. Anticipaba que el filme, que comenzó a rodarse antes de que decidiera pronunciarse públicamente, sería una mirada general al movimiento #MeToo y la industria de la música. Pero entonces los directores quisieron enfocarse más en su travesía.

“La idea de ser rechazada por la comunidad negra era realmente aterradora”, dice. “Pero también sentí esta presión, esta responsabilidad de ser valiente, de resaltar la experiencia de las mujeres negras como sobrevivientes. Quizás no volvería a tener la oportunidad”.

Dixon era una veinteañera cuando consiguió su trabajo soñado en la disquera Def Jam Recordings de Simmons. Hija de dos políticos en Washington — su madre, Sharon Pratt, fue alcaldesa — estudió en la Universidad de Stanford y después se mudó a Nueva York para ingresar al emocionante mundo del hip hop

 

 

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