“Guapis”: niñas que quieren ser mujeres

17/09/2020 - 19:33

Redacción, MX Político.-   Más allá del escándalo que ha generado por la provocadora publicidad con la que fue presentada, ‘Guapis’ (Mignonnes, 2020) contiene suficientes elementos para la reflexión, sobre la percepción que las niñas tienen del mundo en una era dominada por la popularidad que demandan las redes sociales. 

Fue suficiente que Netflix presentara un póster promocional detestable, mostrando un grupo de bailarinas de twerking menores de edad, en actitud que las hipersexualiza, para que se generara una gran expectativa sobre esta propuesta europea que fue acogida con entusiasmo en el Festival de Sundance y en la Berlinale. Pese a su oportunismo, la publicidad no está errada.

Maimouna Doucouré escribe y dirige este denso drama étnico y social sobre las consecuencias de la migración a las grandes ciudades, de parte de familias que no tienen el futuro asegurado. En este escenario, los padres se ven forzados a trabajar, dejan solos a los hijos, abandonándolos en medio de numerosos peligros para su formación íntegra.

En Francia, Amy es una senegalesa de 11 años que vive dentro de una familia tradicional desintegrada, y atraviesa una crisis porque el padre está por casarse con la que será su segunda esposa. Su madre quiere acoplar a la niña a usos y costumbres que ha traído de la patria, pero ella la ignora y sigue los dictados de un entorno social que la invita seductoramente a crecer antes de tiempo.
Incorporada a un grupo de compañeras de la escuela que quieren ganar un concurso juvenil, se adapta a modos desinhibidos, con lo que experimenta emociones nuevas al sentirse atrevida, peligrosa y audaz, liberándose y sintiéndose apreciada, sin saber los riesgos que le trae su conducta, que avanza desenfrenada. 

La cinta de corte naturalista, con escasa música incidental, muestra dolorosamente los efectos de la influencia de las redes sociales en los niños. La cámara sigue a la retraída chica, que desea fervientemente ser aceptada por sus amigas, iguales a ella en edad, pero más precoces. Interesadas en el sexo desde muy temprana edad, acceden libremente a internet, para exponerse a cualquier contenido. Las redes sociales tan difundidas son territorio en el que pueden hacer lo que quieran. Los padres no están a la vista y no hay adultos que supervisen sus actividades. Los problemas acechan.

Amy se rebela en su casa, buscando aceptación, y traspasa los límites, anhelando popularidad. Sin guía, tropieza terriblemente y consigue efectos inversos a los buscados. Tratando de enmendar sus pifias, se va hundiendo más y más en los desaciertos. Pobre niña: ninguna persona mayor está a la mano para que le ofrezca consejo o por lo menos consuelo.

En el desenlace hay una exhibición de algo que dentro de la historia parece ser artístico, pero que se puede contemplar como un acto de explotación de los adultos hacia menores de edad, que harán lo que sea por resultar agradables. Arrastrándose sensualmente por el escenario, como chiquillas vampiresas, mueven a preguntar en qué sociedad se permite que un puñado de niñas se exhiba de esa manera impropia.

Hay aquí una reprimenda, para que el mundo sienta vergüenza por la forma tan indolente en la que impide que ellas disfruten su infancia. Las chicas se contonean y perrean frente al público, cuando deberían crecer en un entorno social saludable, protegidas y recibiendo una apropiada educación sexual, que las prepare para cuando sean mayores. 

Esta película no tiene ningún paralelo con ‘Kids’ (Clark, 1995), la transgresora cinta de pornografía adolescente, disfrazada de arte. En esa había sexo explícito, a diferencia de ésta, que sólo muestra la curiosidad que en las pubertas provocan las relaciones corporales.

Dirigida a un público adulto, ‘Guapis’ es una interesante propuesta que convoca, precisamente, a reflexionar sobre los antivalores que aquí se muestran.


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